HISTORIA DE NOA
La historia de Noa comienza el 8 de septiembre de 2015 en Majadahonda. Nació con 3,700 gramos y 50 cm, rubita y gordita. A los 8 meses, en mayo de 2016, de repente se puso bizca. El pediatra inicialmente dijo que era normal, pero por insistencia la llevaron al oftalmólogo. AllÃ, lo que parecÃa un simple examen se tornó inquietante cuando muchos médicos comenzaron a revisarla. Pronto nos dieron un diagnóstico devastador: cáncer, con tumores en ambos ojos. Nos dijeron que primero le darÃan tratamiento para salvarle la vida, luego intentarÃan preservar el órgano y finalmente la visión. Fue como si el mundo se nos viniera abajo.
Al dÃa siguiente empezó la lucha más dura. Le administraron quimioterapia, que no funcionó, y luego terapia en La Milagrosa, que logró frenar el avance del cáncer. Un estudio genético indicó que Noa nació con el gen RB1+, que aumenta el riesgo de otros tumores y la obliga a chequeos de por vida.
Tras dos años de tratamiento, Noa finalmente estaba limpia y pudo comenzar el colegio, aunque con limitaciones. Tiene un 6% de visión, mejor de cerca que de lejos, algo que los médicos no logran explicar, pero que ella maneja bien, sin quejarse nunca.
Los años pasaron hasta enero de 2025, cuando de repente se despertó con medio labio superior dormido. Tras la sospecha inicial de un problema en el nervio trigémino, la resonancia anual de control reveló una pequeña masa cerca de los dientes. La biopsia urgente confirmó otro tumor: osteosarcoma malar, probablemente causado por la radioterapia previa y el gen RB1+.
Inmediatamente se preparó para la quimioterapia. El primer dÃa, Noa empeoró rápidamente con dolores, dificultad para respirar y fatiga. Descubrieron que el portacart que le habÃan implantado para administrar la quimio estaba roto y que la medicación habÃa pasado directamente a su pulmón. Fue trasladada a la UCI para eliminar el lÃquido acumulado. A pesar de todo, Noa me animaba, con una fortaleza que parecÃa no tener lÃmites.
Tras dos noches en la UCI y el tratamiento adecuado, el tumor empezó a reducirse. Finalmente, fue operada para extirparlo por completo. Después de 35 semanas de ciclos de quimioterapia y 33 sesiones de radioterapia en la ClÃnica Quirón, en mayo de 2026 terminamos los tratamientos.
Hoy, Noa sigue limpia, aunque el miedo a una recaÃda está siempre presente. A pesar de todo lo que ha vivido, es una niña valiente, fuerte, llena de vitalidad y, sobre todo, feliz. Su historia es un testimonio de lucha, esperanza y amor incondicional.