HISTORIA DE MARTA
En junio de 2025, nuestra vida, saltó por los aires. Una llamada del hospital nos decía que teníamos que acudir a Urgencias para repetir una analítica que le habían hecho aquella mañana.
Su doctora la había pedido después de que Marta tuviera un par de mareos unos días antes mientras montaba a caballo, su gran pasión.
Y nosotros no pensamos que fuera a salir nada anormal. Pero en el hospital, después de repetir la analítica, nos hicieron pasar a un despacho. Y entonces llegaron las palabras que cambiaron nuestras vidas: “Su hija tiene leucemia. Falta saber el tipo, necesitamos más pruebas, pero el diagnóstico es inequívoco.”
Los oídos empezaron a pitar, la silla se hundió… No sé qué más nos contaron, no les oía, mi cabeza seguía con un torbellino de pensamientos… Y si, era leucemia! eso que alguna vez hemos oído que le ha ocurrido a algún conocido, y que nunca crees que te puede pasar a ti…
El traslado e ingreso a La Paz fue inmediato y el tratamiento comenzó al día siguiente, tras la punción, sin demoras.
LLA tipo B! Mi niña tenía tanto miedo que no se atrevía a preguntar nada, ni cuando se lo explicamos junto a los oncólogos, ni durante muchos días.
Y, dentro de todo aquel sufrimiento, el destino puso en nuestro camino a personas maravillosas: médicos, enfermeras y TCAEs que acompañan, explican y arropan cuando necesitas llorar.
También fundaciones que, con sus proyectos y actividades, investigan, ayudan y consiguen que los niños disfruten y pierdan el miedo a esta enfermedad. Y otras familias que viven lo mismo que tú.
Familias con las que compartes momentos tan duros que terminan convirtiéndose en tu otra familia. Qué suerte poder hacer, durante ingresos interminables, picnics improvisados en el Jardín de las Setas con unas patatas, unas aceitunas y unos refrescos.
Qué suerte que preparen un cumpleaños sorpresa para tu niña porque va a pasarlo ingresada. Y qué suerte que, después de tantos meses, aunque cada uno haya seguido un camino diferente, sigamos quedando fuera del hospital, apoyándonos los padres y apoyándose también los niños.
Porque esto ocurre. Y es maravilloso.
Pero nuestra historia aún tenía otro golpe. Cuando pensábamos que el tratamiento iba por buen camino, los médicos vieron que la quimio no estaba consiguiendo el efecto esperado…Marta necesitaba un trasplante. Otra bofetada de la vida.
Pero esta enfermedad es para luchar. Y había que ir a por ello. Dependíamos de encontrar un donante 100 % compatible.
Y tuvimos la suerte de encontrar a la persona que nos hizo EL MEJOR REGALO DE NUESTRAS VIDAS.
Gracias a todas esas personas que, con un gesto tan generoso, permiten que otras puedan seguir viviendo.
Marta recibió su trasplante en enero de 2026.
Hoy evoluciona fenomenal.
No ha tenido complicaciones y hace una vida casi normal. Quedan consultas, pruebas y tratamientos para recuperar su inmunidad. Pero ha recuperado peso, color y, sobre todo, su alegría.
Esta es Marta hoy, toda una guerrera en la que fijarse porque… ¡De esto se sale!